Mayo 2020

Los votos de castigo

Los votos de castigo: Silencio – Obediencia – Castidad – Pobreza. ¿Cuántos de estos cumples consciente o inconscientemente? ¿Piensas lo que haces cuando obedeces?

Parece que la historia de la humanidad se ha basado para evolucionar en el miedo a morir por falta de recursos (interiores o exteriores) o porque alguien o algo nos quiere matar. En las invasiones o en las guerras clásicas el enemigo siempre era evidente, aunque las causas del ataque muchas veces no lo fueran. Ahora el enemigo es invisible, es microscópico, y las causas del ataque tampoco parecen evidentes, y aquí entra la primera magia: cada uno estará encontrando las respuestas que le dan sentido, y cada uno estará escogiendo un viaje diferente y conformando una realidad diferente a su alrededor. Por otro lado, está claro que cuanta más gente coincida más fuerte se hará la realidad escogida. En toda guerra, en toda invasión, en todo abuso… el miedo es la visión que construye y da fuerza a la realidad, y ahora estamos en una guerra donde los medios de información fomentan el miedo y el pánico.

¿Y cómo es posible que nos afecte tanto? Ya di varias respuestas en el seminario Miedo-Cambio-Libertad, y también di en otro seminario muchas pautas de cómo funciona la manipulación de las personas, y por tanto de las masas, a través del miedo y la culpa. Pero lo que quiero explicar ahora es cómo la humanidad también está afectada por la doble polaridad, que desde el Taoísmo llamamos Yin Yang, que nos divide claramente. Hay muchas maneras de hacer esa explicación, pero ahora me centro en la de mandar y obedecer: desde hace siglos mandan los Yang y obedecen los Yin, y entre unos y otros hay una inmensa desproporción. A los que mandan les gusta tener por debajo a muchos que obedezcan, y cuando no les obedecen los someten, por las buenas o por las malas. Un recurso habitual para que obedezcamos por las malas es el miedo, especialmente el miedo a ser multados, a ser encerrados, a ser separados de los nuestros, a que nos dejen sin trabajo o sin casa… y especialmente a ser torturados (en cualquiera de sus formar) o morir.

¿Y cómo es que hay tanta gente obedeciendo? Por los votos de castigo. En la historia de nuestra humanidad hemos sido violados, torturados, asesinados y esclavizados tantas veces… y continúa dándose una desproporción muy grande entre víctimas y perpetradores: por un asesino hay muchos muertos; por un violador, muchas personas violadas; por un esclavista, muchos esclavos. Llegué a los votos de castigo gracias a una aportación que Gloria Herrero hizo a un grupo de trabajo especializado en Kinesiología Emocional.

El voto de pobreza no ha sido en esta ocasión un voto sino una imposición: nos han dejado sin trabajar y no se ha alzado una voz. De la pobreza al silencio: ¿pero de verdad que nadie se queja? Los autónomos esperaban una ayuda, y un perdonar la cuota y… no perdonaron nada y cobraron todo y puntualmente. Y… ¿alguna queja? Silencio. Somos buenos corderos. Y además es curioso que dos de los sectores más afectados serán turismo y cultura. Cultura, donde se hayan normalmente las voces disidentes, las alternativas, los pensadores que nos ayudan a abrir los ojos, los artistas que nos muestran lo que hay más allá de las noticias oficiales y más adentro de nuestro comportamiento ordinario.La pobreza calla a la cultura. Y los que sin pertenecer a la cultura han podido manifestarse, pedir explicaciones, quejarse, denunciar los políticos y a los dirigentes de las organizaciones mundiales, también han quedado silenciados por una censura radical por parte de las entidades que controlan las redes, borrando cuentas de Facebook o prohibiendo canales de Youtube.

Después del silencio, la castidad. Cuando ya ni puedo expresar lo que pienso o siento porque soy señalado y juzgado por mis vecinos, amigos o desconocidos, la creatividad va disminuyendo, la fertilidad espiritual y la inspiración se van apagando poco a poco.

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