FrancescMarieges

El paso de los años me ayuda a seguir cambiando y, por fortuna, mejorando. En este período de mi vida, donde soy responsable del acompañamiento y de la formación de tantas personas, hay tres valores que destacan por encima de los demás, resultado de mi propio proceso de cambio, y que me diferencian de otros acompañantes y de otros formadores. Tanto en consulta, como en las formaciones de Kinesiología y, por supuesto, de El Tao del cambio, me muestro con ellos de forma permanente: el respeto, la creatividad y la libertad. Con ellos creamos un camino hacia la responsabilidad de ser y de cómo ser. No te creas, es todo un reto.

El Respeto

El respeto significa que somos diferentes, y que tu manera de ser y de pensar es tan respetable como la mía, aunque no necesariamente la tengo que compartir. Pero para hacer este tipo de trabajo es imprescindible “ver” al otro en lo que es y acompañarlo de la mejor manera posible. En mi propuesta, eres tan bueno si eres Yin como si eres Yang. Eres bueno con lo que ya sabes y aportas a este trabajo. Eres bueno tanto si progresas rápido como si progresas lento. Eres bueno cuando progresas, y eres bueno cuando respetas tu ritmo de cambio y de progreso. Es tan peligroso cambiar cuando hay que permanecer como permanecer cuando hay que cambiar. Yo respeto eso y pido a la gente que aprende y trabaja conmigo que hago lo mismo.

La Creatividad

Hace muchos años montamos L’Entusiasme con mi mujer, Dinorah Arrillaga, con la consciencia de su etimologia, que proviene del griego En Theos, y significa “tener un Dios dentro de uno mismo”. Empezamos L’Entusiasme con el convencimiento de que todos tenemos a Dios dentro, al menos a un Dios, y que nuestro trabajo consistía en recuperar el contacto con el Dios interior. Y algo que que es común a todas las cosmogonías que conozco es que una característica básica de Dios es ser Creador, y es por eso que me parece casi obligado ser creativo, aunque sea por un acto de respeto filial. Casi todo el mundo es artista, casi todo el mundo tiene un rincón de tiempo, casi siempre fuera de su trabajo, que lo dedica a su pasión, en muchos casos una actividad que lo comunica con el puro acto, con el puro instante de la inspiración, donde el mundo se detiene, donde el tiempo se para (o casi se para), y nos ayuda a recordar quién somos realmente y cuál es nuestro origen. Cuando enseño cómo hacer una sesión de kinesiología, cuando enseño como usar la magia del Tao, enseño como hacer arte con todo ello. Busco que el resultado de nuestro trabajo no sea una réplica ni una copia de mi modelo, si no la exaltación de esa relación con el creador que llevamos dentro.

La Libertad

La idea de sufrir límites angostos impide el desarrollo del potencial. Abrir las alas en una habitación estrecha es incómodo. Cuando las estructuras sirven para volar, en vez de para arrodillarse; cuando la información sirve para construir, en vez de señalar lo que no debes hacer; cuando mi ser y mis posibilidades se ponen al servicio de mi vida, de mi trabajo, empieza la búsqueda de la propia realización. Esto que es bueno para mí, veo que también es bueno para muchos, pero para algunos no. Para estos respeto su manera de ser y les ofrezco en los cursos herramientas para que se sientan cómodos y les permita moverse tranquilamente sobre un “mapa” de trabajo bien definido. Con el sistema del “bucle” que he incorporado a la Kinesiología, sé que puedo cubrir la forma de trabajar de tanto de unos como de otros. Todos somos bienvenidos en el camino de la propia libertad.

Francesc Marieges en cuatro pinceladas

Francesc Marieges es profesor especialista en la psicología y la filosofía de la Medicina Tradicional China; estudió Alquimia Taoísta con Juan Li; es Máster en PNL; Facilitador en Mythoself Process.

Graduado en varias escuelas de Kinesiología. Director y profesor del programa de Kinesiología Global Profesional y Emocional. Graduado en Psicología Evolutiva. Imparte cursos y seminarios en España, Argentina, México, Portugal. Autor del libro “El Tao del cambio”.

Formación

De pequeño creía que iba a ser abogado porque era hábil con las palabras, pero acabé estudiando filología. De hecho me licencié y especialicé en Literatura Hispánica porque la expresión artística de la palabra me interesaba más que su estructura analítica. La decepción causada por tantos funcionarios docentes en vez de profesores apasionados, y darme cuenta que éramos miles los que queríamos “comer” de la escritura y que no iba a ser fácil, me facilitó abrirme a más formas de arte y, como creía que no iba a ser artista, decidí que viviría de eso y para eso a través de la gestión de la cultura. Hice múltiples cursos en el Centre d’Estudis i Recursos Culturals, de la Diputación de Barcelona, con un equipo docente  destacado e innovador a nivel de toda España. Y para afianzar el camino cursé la tercera edición del Master en Gestión Pública que hacía la Univeridad Autónoma de Barcelona (aunque juro que pensé estar estudiando en Harvard) y me especialicé en gestión de la cultura con una excelente tesina de grado. También cursé un postgrado en Teoría y Crítica teatral con la UAB y el Institut del Teatre de Barcelona.

Paralelamente, y desde hacia muchos años, estudiaba Taoísmo y alquimia taoísta con Juan Li, siguiendo la línea de Mantak Chia, que es donde me empecé a interesar realmente por las emociones y comportamientos humanos. Y eso me llevó a estudiar Medicina Tradicional China, por suerte y por desgracia toda ella con médicos chinos. Pero me resultó insuficiente para lo que ya se había convertido en mi especialidad, así que mi tesina de grado cursó el Shen y las emociones, y seguí estudiando y leyendo taoísmo y medicina china, e investigando sobre los comportamientos humanos vistos desde el Yin Yang y las Cinco Fases del Taoísmo que me llevaría, años más tarde, a publicar mi libro “El Tao del cambio”.

Como la farmacopea china era muy difícil de conseguir por aquellos años, estudié varias materias de Naturopatía que me llevaron, en poco tiempo, a estar dando seminarios de integración entre los productos de algunos laboratorios y la Medicina Tradicional China y, a menudo, ligado totalmente con las emociones y los comportamientos que antes mencioné, como Labcatal, Internature, Sabinco y otros.

Entre tanto decidí combinar las materias energéticas (también estudie Reiki y otras técnicas afines), con disciplinas físicas, así que estudie Quiromasaje (del que acabé siendo también profesor durante años) y Quiropraxia, y nunca descuidé los estudios relacionados con materias más sutiles como la astrología, la spagyria…

Y entre medio de todo esto, necesitaba una herramienta, “la herramienta” que me ayudara a combinarlo todo de manera clara y efectiva, y es así que llegué a la Kinesiología, curiosamente sin haber tenido nunca antes referencia de ella, cuando la conocí, supe que sería mi disciplina. Después de un par de cursos sencillos que casi me desanimaron más que me animaron a continuar, llegué a José Antonio Pascuas con quién hice la primera formación realmente seria. Y a partir de ahí fui estudiando en otras escuelas con otros estilos de Kinesiología, aunque seguía haciendo formaciones de especialización con Pascuas y Raphael Van Asche. De esto también he acabado siendo profesor, y sigo estudiando, aunque menos.

Laboral

Nunca he dejado de trabajar excepto cuando hice el Máster de Gestión Pública que era realmente imposible compaginar ambas cosas. Empecé haciendo trabajos menores hasta que a los 19 años aprobé mi primera oposición en el cuerpo administrativo de la Generalitat de Catalunya. Sí, fui funcionario, y estuve bastantes años, suficientes para poder estudiar todo lo que estudié. Lo más destacable es todo lo que aprendí sobre informática y programación, la coordinación de equipos humanos y la lógica implacable de los ordenadores. Pero me fui, aburrido de la manera de trabajar del funcionariado y porque era mi momento de decidirme por hacerme profesional de la informática o dedicarme de lleno a la gestión cultural. Ganó lo segundo y me convertí en el gerente de una sala de teatro y su compañía: la Sala Beckett – El Teatro Fronterizo: fueron unos años hermosos. Finalizando el periodo de gerencia fue el momento de decidir si llevar mi propio teatro o volcarme ya definitivamente  como terapeuta y, como ya se sabe, ganó la segunda opción.

He sido profesor en varias escuelas de las materias que he estudiado, especialmente sobre Medicina Tradicional China, donde acabé trabajando con la Universidad de Gales, y con el Real Centro Universitario Infanta Cristina del El Escorial, donde participé en el Programa Philippus, que cumple con los objetivos que marca la OMS, para el proceso de adaptación del colectivo histórico español de acupuntores. He sido Jefe de Estudios, Tutor de Medicina China, y en el 2017 diseñé, y desde entonces dirijo, la nueva formación KGP – Kinesiología Global Profesional, una renovación importante en el concepto pedagógico de la kinesiología y de su docencia.

Desarrollé también la especialización emocional y energética de la kinesiología con el programa KE – Kinesiología Emocional con la que he visitado México, Argentina y Portugal.

Y desde prácticamente el año 2000 vengo impartiendo cursos y monográficos especializados en los comportamientos humanos desde las teorías del Yin Yang y de las Cinco Fases que, a partir de la publicación de mi libro, presento bajo el nombre de El Tao del cambio.

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